Bionoticias

¿Cómo mantener una buena higiene de manos?

Las manos son nuestro principal instrumento, ya que gracias a ellas desarrollamos gran parte de nuestras actividades diarias. Pero este hecho comporta que estén en contacto con gran cantidad de superficies diferentes, que pueden contener todo tipo de bacterias y virus, así como suciedad, que podemos llevar a nuestro cuerpo de forma inconsciente y causarnos incluso enfermedades. De hecho, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, un amplio porcentaje de ellas podría prevenirse mejorando la higiene de manos. En la situación actual de la COVID-19 ha quedado demostrado más que nunca que es vital para luchar contra los contagios. Pero, ¿cómo debe ser una correcta limpieza de esta zona del cuerpo?

 

Para comenzar, lavarse las manos de forma habitual a lo largo del día es esencial. No solo con agua: el jabón nos ayudará a eliminar los agentes externos de forma más eficaz, además de eliminar la suciedad. Por ejemplo, la marca Urtekram tiene jabones en distintos formatos muy cómodos con dispensador o en la tradicional pastilla, y con diferentes aromas, para cuidar las manos a la vez que les aportamos un olor agradable. La firma Sanity Green también cuenta con jabón líquido y gel higienizantes de manos. Las soluciones hidroalcohólicas se convierten también en una solución útil cuando no podemos lavarnos las manos o para una desinfección rápida y eficaz en cualquier lugar.

 

Para lavarnos las manos de forma correcta, hay que mojarlas y enjabonarlas, frotarlas entre sí durante 15-20 segundos llegando a todos los rincones (palma y dorso, así como entre los dedos e incluso las muñecas), y enjuagarlas con abundante agua. Finalmente secamos ya sea con un secador de aire en los lugares públicos o con una toalla limpia en casa. Aunque parecen unos pasos obvios, las prisas muchas veces hacen que el lavado de manos sea rápido y poco efectivo, por lo que debemos prestar atención al proceso para garantizar una higiene correcta.

 

Este acto especialmente debe realizarse antes, durante y después de manipular alimentos, y de forma previa y tras las comidas; después de ir al baño; si hemos manipulado animales o sus objetos; o si hemos tocado basura. También tras toser o estornudar, tratar heridas propias o ajenas, usar el transporte público o simplemente si están visiblemente sucias.

 

Pero, además del lavado, una buena hidratación de la piel de esta zona del cuerpo también es importante, y muchas veces descuidada. De hecho, ayuda a mantenerlas con la mejor apariencia y estado. Se debe elegir siempre la crema que mejor se adapte a las condiciones de nuestra piel, sobre todo en casos atópicos o sensibles. Si la piel está muy reseca, hay que optar por las soluciones más hidratantes para recuperar su equilibrio.

 

Siguiendo todos estos pasos de forma correcta, no solo conseguimos cuidar nuestro cuerpo y protegernos de enfermedades que se transmiten por las manos, sino que también cuidamos del resto de personas de nuestro entorno.