Bionoticias

¿Por qué debes incorporar semillas a tu dieta?

Semillas de lino, de sésamo, de girasol, de calabaza, o semillas de chía… Aunque el boom de estos productos es relativamente reciente, se trata de ingredientes con mucha tradición en muchas partes del mundo y especialmente valoradas por la cantidad de nutrientes que reúnen. Sí, las semillas son un superalimento, como las legumbres, el aceite de oliva virgen extra o la quinoa. Son una fuente de fibra, minerales y grasas saludables, lo que las convierte en un producto muy nutritivo que deberíamos considerar en nuestra dieta. En este post te descubrimos porqué es una buena idea añadirlas a tu cocina.

Los beneficios que aportan las semillas a nuestra salud

¿Sabías que consumir semillas ayuda a mantener el equilibrio de tu flora intestinal? Por un lado, la fibra que contienen contribuye a disminuir los niveles de azúcar y el colesterol en sangre. Por otro, los minerales–que varían en función del tipo– aportan energía, ayudan a regular el ritmo cardíaco y equilibran los líquidos corporales. Por último, aunque tendemos a pensar que las grasas son perjudiciales para nuestra salud, existe un tipo que es muy necesario y presenta un abanico de ventajas amplio: las grasas saludables –como el omega 3– son indispensables, ya que ayudan a reducir la presión arterial y elevan el colesterol HDL, el bueno

Cada semilla, unas propiedades distintas

Las semillas pueden tomarse en ensaladas, en batidos, yogures, panes, galletas, cremas de verduras, cereales… Las posibilidades de incorporarlas en nuestros platos del día a día son infinitas; no hay excusa para dejarlas fuera de nuestra dieta. En este artículo, nos centraremos en cuatro tipos de semillas y te explicaremos qué ventajas tiene cada una de ellas. Se trata de las semillas de lino, las de girasol, las de chía y las de calabaza.

Semillas de lino

Linaza es el nombre que recibe la semilla del lino. Se suelen usar para elaborar aceite y harina, aunque es muy fácil espolvorearlas en ensaladas o por encima de un yogur. Ricas en omega 3 y omega 6, grasas saludables que contribuyen a mantener los niveles de colesterol bajo control y prevenir enfermedades cardiovasculares. Pero las ventajas no terminan aquí: también ayudan a prevenir problemas en la piel y a hidratarla, ya que las semillas de lino son ricas en vitaminas E y B. La primera es un eficaz antioxidante, por lo que ayuda a mantener las moléculas tóxicas alejadas del organismo. Entre los minerales más frecuentes en la linaza encontramos el calcio, el magnesio y el hierro, entre otros. Su alto contenido en fibra cuida de nuestros intestinos y evita el estreñimiento.

Los expertos recomiendan tomar la linaza molida, para facilitar su digestión y absorción de nutrientes. También pueden remojarse en agua durante unas horas. Por eso, el desayuno es una de las comidas del día más adecuada para introducir las semillas de lino, ya sea en su versión de lino dorado o marrón: espolvoreadas en tortitas, en un batido o en galletas.

Semillas de girasol

Tan superalimento como la linaza, las semillas de girasol se componen principalmente de vitamina E, lo que las convierte en un potente antioxidante. Además de fibra, también contienen potasio, fósforo, magnesio, calcio y ácido fólico. Estos nutrientes son esenciales para el correcto funcionamiento de los sistemas nervioso y muscular. El ácido fólico, por su parte, contribuye a formar los glóbulos rojos, por lo que funciona para prevenir la anemia. Los ácidos grasos que contienen juegan un papel fundamental en el equilibrio del colesterol.  

Las semillas de girasol pueden comerse crudas, pero también están muy ricas tostadas en la sartén. Prueba de mezclarlas en platos con pescado, como masa de pizzas –junto con quinoa– o para preparar una crema para untar en las tostadas. ¡Te sorprenderá!

Semillas de chía

Su propio nombre, que en el idioma de los mayas significa fuerza ya nos da una pista importante de sus ventajas. El alto contenido en selenio de la chía le otorga un poder antioxidante, mientras que los demás minerales más abundantes en ellas son el hierro, el magnesio, el calcio y el fósforo. Entre sus beneficios también destaca su aportación a mejorar el sistema inmunológico. Esto significa que comer chía nos hace más resistentes ante resfriados y gripes, por ejemplo. Son semillas permeables y pueden absorber hasta 10 veces su peso en agua. Esto las convierte en un hidratador muy potente. Precisamente ésta es una de las formas más frecuentes de tomarlas: se dejan en remojo para añadirlas después a un zumo o un yogur. También pueden comerse enteras y crudas o molidas. ¿Te atreves a añadirlas como vinagreta?  

Semillas de calabaza

Las pipas de calabaza también son muy ricas en omega 3 y 6, aunque su rasgo más curioso es que contienen un antidepresivo natural, el L-triptófano, que da un empujón a nuestro estado de ánimo. Este aminoácido ayuda asimismo a tratar los problemas relacionados con el sueño. El alto contenido en zinc también contribuye a mejorar el estado de ánimo, mientras que el magnesio mejora la salud cardíaca.

Enteras, crudas o tostadas, las semillas de calabaza siempre son una buena opción. Si buscas sorprender, puedes humedecerlas previamente y aderezarlas con salsa de soja, o innovar preparando tu propia leche de pipas de calabaza. ¡Rico y nutritivo!

En Biocop nos encantan las semillas de calabaza grandes, gruesas y de un sabor muy intenso, pero a la vez queremos ofrecer unas más pequeñas, muy usadas en panadería y repostería. Escojas las que escojas, tendrás siempre un producto de calidad para tus creaciones o snacks.